viernes, 16 de junio de 2017

La multinacional Monsanto utiliza ‘trolls’ para defender la seudociencia de las críticas

A las seudociencias modernas no les bastan los gigantescos fondos con las que le apoyan las multinacionales, sino que necesitan también de los denominados “trolls”, mercenarios reclutados de las redes sociales para escribir comentarios laudatorios y desacreditar a los opositores.

Así aparece en los Papeles Monsanto, elaborados tras una investigación del periódico “Le Monde” publicada el 1 de este mes de junio (1). Tras la pantalla de sitios de “divulgación científica” se esconden importantes intereses económicos que han llegado incluso a atreverse poner en cuestión al Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer, un organismo dependiente de la ONU que había apuntado al glifosato —un producto de Monsanto— como causante de ciertos tipos de cáncer.

Los investigadores del Centro se vieron sometidos al acoso de “periodistas de investigación” que trataron de ensuciar su nombre para proteger el de la multinacional. En la empresa de San Luis lo llamaron “Let nothing go”, o sea, no dejar pasar ni una. Los mercenarios acudían a las conferencias para incordiar, plantear preguntas, emitir dudas e insidias contra los que cuestionaran el glifosato o los transgénicos.

Internet es otro de esos campos de batalla (2). Los artículos críticos son ridiculizados y despreciados y sus autores descalificados e insultados. Lo mismo ocurre en Facebook, según ha desvelado un documento oficial del tribunal del distrito de San Francisco que hasta hace poco se ha podido consultar en el sitio US Right to Know (3).

El mecanismo es conocido: lo mismo que hay bancos que lavan el dinero negro, hay empresas informáticas que lavan imagen. Incapaz de defender con argumentos su basura seudocientífica, Monsanto las contrató para inundar internet de comentarios positivos sobre el glifosato y desacreditar a sus oponentes. Aparentemente a ninguno de los mercenarios se le podían encontrar vínculos con la multinacional; se trataba de “investigadores” imparciales que se limitaban a defender la verdad.

Ante el juez Vince Chhabria que lleva 90 acusaciones de víctimas del glifosato se produjo un curioso incidente el 24 de abril. Monsanto quiso que los documentos aportados por los denunciantes fueran declarados secretos. El juez ordenó lo contrario y amenzó a la multinacional con sanciones si “persistía en mantener fuera de la vista pública los documentos pertinentes”.

Como a todos los farsantes de las seudociencias modernas, a Monsanto le interesa mantener el secreto de ciertos documentos y publicar los que le convienen: los de sus propios perritos amaestrados, esos mismos que alardean de “objetividad”. En los juzgados conocen esos trucos. El documento oficial al que nos referimos asegura que Monsanto financia “discretamente” a “think tanks” como el denominado “Genetic Literacy Project” (Proyecto de Alfabetización Genética) o el Consejo Americano de Ciencia y Salud, dos instituciones que minimizan los efectos del glifosato sobre la salud y “humillan a los científicos poniendo por delante informaciones favorables a Monsanto y otros fabricantes de productos químicos”.

Los “trolls” de internet son los últimos eslabones de la cadena de manipulación de la información científica, con la misión de confundir y de sembrar dudas sobre círculo mucho más amplio de lectores, no especialistas. En algunos foros de discusión, los participantes han cambiado la ortografía de la multinacional, que se convirtió en Monsant0, para impedir la llegada de sus sicarios informáticos.

(1) http://www.lemonde.fr/planete/article/2017/06/02/monsanto-les-moissons-du-fiel_5137487_3244.html
(2)
http://www.marianne.net/societe/comment-monsanto-deploie-des-trolls-pour-polluer-les-articles-critiques
(3) https://usrtk.org/pesticides/mdl-monsanto-glyphosate-cancer-case-key-documents-analysis/

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